¿Qué mide la escala de Braden en una clínica del dolor?
Giovana Femat Roldán 21 de junio de 2024 Servicios

Cuando una persona vive con dolor intenso, se recupera de una cirugía o tiene una condición neurológica que limita su movilidad, puede pasar mucho tiempo en una misma posición. Esto aumenta el riesgo de desarrollar úlceras por presión (también llamadas escaras o lesiones por presión).
La Escala de Braden es una herramienta clínica que ayuda al equipo de salud a medir el riesgo de que aparezcan estas lesiones, para actuar antes de que ocurra un problema. Su uso es muy común en hospitales, pero también puede ser muy útil en una clínica del dolor, especialmente en pacientes con movilidad reducida o sensibilidad alterada.
La Escala de Braden se recomienda como parte de una evaluación estructurada del riesgo en personas con posibilidad de desarrollar lesiones por presión.
¿Qué es la Escala de Braden?
La Escala de Braden es un cuestionario clínico que califica seis factores relacionados con la salud de la piel, la movilidad y el estado general del paciente. Con esos datos se obtiene un puntaje total que permite clasificar el riesgo de presentar úlceras por presión.
Su objetivo NO es diagnosticar una úlcera, sino prevenirla mediante acciones oportunas.
¿Qué evalúa la Escala de Braden?
La escala analiza estos puntos:
1) Percepción sensorial
Evalúa si la persona puede sentir molestias o dolor cuando una zona del cuerpo está bajo presión por mucho tiempo.
Esto es importante porque, si alguien no percibe incomodidad, puede no cambiar de posición a tiempo.
2) Humedad
Mide si la piel está expuesta frecuentemente a humedad, por ejemplo por:
- sudoración excesiva
- incontinencia urinaria o fecal
- secreciones o apósitos húmedos
La humedad constante debilita la piel y la vuelve más vulnerable.
3) Actividad
Evalúa cuánto se mueve la persona en su día a día:
- camina normalmente
- camina poco
- se mantiene en silla
- está en cama casi todo el tiempo
4) Movilidad
Mide la capacidad de cambiar de posición, por ejemplo:
- girarse en la cama
- acomodarse en una silla
- aliviar presión en caderas, talones o espalda
5) Nutrición
Analiza si la alimentación es suficiente para mantener tejidos sanos. La mala nutrición o la falta de proteínas puede dificultar la reparación de la piel.
6) Fricción y cizallamiento
Este punto observa el daño que puede ocurrir cuando la piel se “arrastra” o se “jala”, como:
- deslizarse en la cama
- sentarse encorvado y “resbalar”
- movilizaciones sin apoyo adecuado
¿Cómo se interpreta el puntaje?
La puntuación total va de 6 a 23:
- Puntaje más bajo = mayor riesgo
- Puntaje más alto = menor riesgo
Cada apartado tiene valores específicos y el equipo suma los resultados para estimar el riesgo global.
Importante: en prevención moderna, no solo importa el total. También se consideran los subpuntajes para saber qué riesgo específico tiene el paciente (por ejemplo, humedad alta o movilidad muy limitada).

¿Por qué se usa la Escala de Braden en una clínica del dolor?
Aunque la escala se hizo para entornos hospitalarios, en una clínica del dolor puede ser muy útil porque muchos pacientes presentan factores que aumentan el riesgo de úlceras por presión, como:
1) Dolor crónico que limita el movimiento
Por ejemplo:
- dolor lumbar severo
- dolor neuropático
- fibromialgia con inmovilidad marcada
- dolor por fracturas o artritis avanzada
Cuando moverse duele, es común que el paciente se quede más tiempo en la misma postura sin darse cuenta del riesgo.
2) Recuperación postoperatoria
Después de cirugías (especialmente ortopédicas o columna), puede haber:
- reposo prolongado
- dificultad para girarse
- menos fuerza muscular
- sedación o somnolencia por analgésicos
3) Enfermedades neurológicas
Algunas condiciones neurológicas aumentan el riesgo por inmovilidad o disminución de sensibilidad, por ejemplo:
- accidente cerebrovascular (EVC/ACV)
- lesión medular
- esclerosis múltiple
- Parkinson
- traumatismo craneoencefálico
- neuropatía diabética
- parálisis cerebral
En estos casos, el problema no es solo la movilidad: también puede haber disminución de sensibilidad, lo que reduce la capacidad de detectar presión o dolor en la piel.
¿Qué beneficios tiene usarla de forma preventiva?
Aplicar la Escala de Braden permite:
- Identificar pacientes en riesgo antes de que aparezcan heridas
- Prevenir complicaciones que pueden ser dolorosas e incluso graves
- Mejorar la comodidad y la calidad de vida
- Reducir hospitalizaciones o curaciones complejas
- Coordinar cuidados con enfermería, rehabilitación y familia
Señales de alarma: ¿cuándo sospechar una úlcera por presión?
Acude a valoración médica si aparece alguno de estos signos, sobre todo en talones, sacro (zona baja de la espalda), caderas o espalda:
- Enrojecimiento que no desaparece al cambiar de posición
- Dolor localizado en una zona de presión (aunque parezca leve)
- Piel caliente, dura o inflamada en un punto específico
- Ampolla, herida abierta o costra
- Secreción, mal olor o pus
- Fiebre o malestar general en un paciente con lesión en piel
Si la persona tiene diabetes, lesión medular o inmovilidad severa, no hay que esperar: es mejor valorar temprano.
¿Cómo es el proceso clínico real en consulta?
En una clínica del dolor, cuando buscamos prevenir lesiones por presión, el enfoque médico suele incluir:
1) Historia clínica dirigida
Se revisa:
- tiempo que pasa en cama o silla
- nivel de dolor y limitación funcional
- medicamentos (sedantes, opioides, etc.)
- antecedentes neurológicos o diabetes
- alimentación y pérdida de peso
- control de esfínteres o humedad frecuente
2) Exploración física
El especialista (o el equipo clínico) revisa:
- piel en zonas de apoyo
- cambios de coloración o temperatura
- puntos dolorosos y riesgo de fricción
- presencia de edema o mala circulación
3) Aplicación de la Escala de Braden
Se asignan puntajes a cada componente para estimar el nivel de riesgo.
4) Plan preventivo personalizado (según el riesgo)
Puede incluir:
- cambios de posición programados
- recomendaciones de movilización segura
- cuidado de piel e hidratación
- manejo de humedad
- medidas para disminuir fricción
- apoyo de rehabilitación / fisioterapia
- valoración nutricional si es necesario
Si ya existe una lesión, puede requerir evaluación adicional, curaciones especializadas o referencia a clínica de heridas.
Causas neurológicas frecuentes que aumentan el riesgo
Estas condiciones pueden predisponer a úlceras por presión por dos razones principales: menos movimiento y menos sensibilidad.
- EVC/ACV: debilidad o parálisis que limita cambios de postura.
- Lesión medular: movilidad reducida + pérdida de sensibilidad.
- Esclerosis múltiple: fatiga, debilidad y espasticidad que reducen movilidad.
- Parkinson: rigidez y lentitud que dificultan moverse con frecuencia.
- Traumatismo craneoencefálico: disminución del estado de alerta o movilidad.
- Neuropatía diabética: pérdida de sensibilidad, especialmente en pies.
Parálisis cerebral: limitación motora y dificultad para cambiar de posición.

Advertencia médica
Este contenido es informativo y educativo. No sustituye una consulta médica, una valoración de enfermería ni un plan personalizado.
Si tú o un familiar tienen dolor intenso, movilidad limitada o sospecha de lesión en la piel, lo más seguro es acudir a evaluación profesional.
Fuentes confiables sugeridas
NPIAP (National Pressure Injury Advisory Panel) – Recursos y puntos clave de prevención
Guía Internacional 2019 EPUAP/NPIAP/PPPIA (prevención y tratamiento de lesiones por presión)
EPUAP – Pressure Ulcer/Injury Guidelines
AAFP (American Academy of Family Physicians) – Revisión clínica sobre prevención y manejo
MedlinePlus (NIH) – Recomendaciones para pacientes sobre prevención
Braden Scale (formato y componentes) – Referencias y estructura del instrumento