¿Qué es el Dolor dístico?
Giovana Femat Roldán 29 de agosto de 2024 Padecimientos

El síndrome de dolor regional complejo (SDRC) o dolor dístico, es un proceso doloroso, clasificado en dos tipos, según no se haya detectado ninguna lesión nerviosa (tipo I) o dicha lesión nerviosa esté presente (tipo II). Habitualmente aparece tras un evento nocivo (traumatismo o cirugía), aunque a veces aparece espontáneamente, y parece que factores genéticos podrían predisponer a padecer de síndrome de dolor regional complejo.
El diagnóstico es básicamente clínico, con la aparición de síntomas y signos asociados a las alteraciones autonómicas, motoras y sensoriales. El dolor es un síntoma común y precoz, como el edema distal, la sudoración, las alteraciones de la temperatura y de la coloración de la piel, la hiperalgesia, la debilidad muscular, y la atrofia cutánea y muscular en fases crónicas.
¿Cómo se produce el dolor regional complejo?
En la aparición y la perpetuación de síndrome de dolor regional completo parece que están implicadas diferentes alteraciones, como la inflamación neurogénica asociada a una actividad neuronal anormal, la disfunción autonómica y los cambios de neuroplasticidad en el Sistema nervioso central.
Las fibras nerviosas C tendrían además de una actividad aferente, conduciendo el estímulo, una actividad eferente neurosecretora, de manera que al activarse estas fibras de manera retrógrada liberarían neuropéptidos inflamatorios con la aparición de edema, vasodilatación, eritema o hipertermia.
Manifestaciones presentes en la clínica de la enfermedad
Habitualmente el síndrome de dolor regional complejo presenta diferentes síntomas y signos, que pueden variar entre individuos y también en el mismo individuo según la fase evolutiva en la que se encuentre. Esta variedad de síntomas se asocia siempre a alteraciones autonómicas, sensoriales y motoras.
Alteraciones autonómicas
• Edema distal, que suele aparecer hasta en el 80% de los casos.
Suele ser de aparición precoz, en forma de edema blando y congestivo. En fases avanzadas puede hacerse más duro y asociarse a limitación de la movilidad.
• Cambios de la temperatura cutánea en la zona afectada.
La mayoría de estudios consideran significativa la diferencia de 1° de temperatura entre la zona afectada y la contralateral. Habitualmente la zona lesionada presenta una mayor temperatura, pero hasta el 40% de casos pueden presentar una disminución progresiva de la temperatura cutánea.
• Cambios de coloración cutánea.
Habitualmente en las primeras fases se suele observar una piel hiperémica, rojiza, pero posteriormente puede pasar a ser pálida o incluso presentar livideces en fases más crónicas.
• Afectación del vello y de las uñas de la extremidad, que se hacen más fuertes y visibles.
• Atrofia cutánea y muscular, con retracción de los compartimentos aponeuróticos de musculatura intrínseca y extrínseca, que suele aparecer en fases avanzadas de la enfermedad.
• Atrofia ósea, con osteoporosis, que puede aparecer en estadios precoces, quizá relacionándose más con el traumatismo inicial o la inmovilización de la extremidad.

Alteraciones sensoriales
• Dolor:
Es el síntoma clave y aparece en más del 90% de pacientes con síndrome de dolor regional complejo. En el 75% aparece dolor espontáneo, con intensidad fluctuante, aunque puede empeorar con el ejercicio o la movilización, y también con la inmovilización forzada, así como con los cambios de temperatura o con las situaciones en que aumente la ansiedad del paciente.
• Hiperalgesia:
Aparición de un dolor severo ante un leve estímulo doloroso— y alodinia —aparición de dolor ante estímulos no dolorosos como el simple roce cutáneo— son también síntomas frecuentes asociados al síndrome de dolor regional complejo.
Alteraciones motoras
• Debilidad muscular:
Está presente en la mayoría de las pacientes, con pérdida de fuerza e incapacidad para realizar movimientos complejos, como el movimiento de pinza.
• Temblor esencial en la extremidad afectada:
Puede aparecer hasta en un 50% de pacientes.
• Mioclonías y distonía:
Aparecen asociados sobre todo en pacientes con SDRC tipo II, hasta en un 30% de casos.
Fases clínicas en el desarrollo del síndrome de dolor regional complejo
1. Fase aguda o inflamatoria.
Es la fase inicial en la que el dolor es el síntoma más característico. Se acompaña de hiperalgesia, hiperestesia, edema, alteraciones de la coloración con hiperemia y espasmo muscular. La piel suele estar caliente, seca y enrojecida, y se afecta sobre todo la zona distal. Con el tiempo la lesión se va extendiendo a zonas más proximales.
2. Fase distrófica.
Predominan los trastornos vasomotores y vegetativos con hiperhidrosis, frialdad, crecimiento del vello y estrías cutáneas, edema duro y profundo, cianosis, atrofia muscular y ósea. Persiste el dolor y la rigidez articular, con mayor dificultad de movilidad articular.
3. Fase atrófica.
Puede disminuir el dolor y los síntomas y signos vegetativos, predominando la atrofia cutánea, muscular y ósea, con retracción muscular, rigidez articular y anquilosis.
