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¿Por qué el dolor neuropático se siente como corriente o ardor?

Giovana Femat Roldán 20 de mayo de 2025 Padecimientos

¿Por qué el dolor neuropático se siente como corriente o ardor?

El dolor neuropático es un tipo de dolor crónico que se origina cuando existe una alteración o daño en los nervios que transmiten las señales hacia el cerebro. A diferencia del dolor común —como el que sentimos cuando nos golpeamos o nos lastimamos la piel—, el dolor neuropático no proviene de una lesión en los tejidos, sino de una disfunción del sistema nervioso. En la clínica del dolor, muchas personas consultan por síntomas que describen como “corriente eléctrica”, “ardor” o incluso como una sensación de “quemazón”, lo que puede ser muy angustiante y difícil de explicar.

¿Cómo se origina el dolor neuropático?

El cuerpo humano cuenta con una red extensa de fibras nerviosas que transportan información desde la piel, los músculos y los órganos hacia el cerebro. Cuando estos nervios se dañan, por enfermedades, lesiones o infecciones, pueden empezar a enviar señales erróneas al cerebro, lo que genera sensaciones anormales o dolorosas, incluso sin que exista un estímulo real.

Este fenómeno ocurre por una alteración en la transmisión nerviosa, lo que se conoce como transmisión anormal. En lugar de recibir mensajes correctos, el cerebro interpreta estas señales como dolor. A veces, incluso estímulos suaves como el roce de la ropa o una ligera presión pueden producir una respuesta exagerada y dolorosa debido a una hiperexcitabilidad de las fibras nerviosas. 

¿Qué sensaciones produce el dolor neuropático?

Los síntomas del dolor neuropático pueden variar mucho de una persona a otra, pero frecuentemente se presentan algunas de las siguientes sensaciones:

  • Corriente eléctrica:

Una descarga repentina que recorre una parte del cuerpo

  • Ardor o quemazón:

Sensación persistente, como si una parte del cuerpo estuviera expuesta al fuego

  • Hormigueo:

También conocido como parestesia, se siente como si miles de pequeñas agujas tocaran la piel

  • Calambres o espasmos:

Contracciones musculares involuntarias acompañadas de dolor

  • Pinchazos:

Similares a picaduras con objetos punzantes

  • Sensibilidad alterada:

Algunas personas no toleran ni siquiera el contacto leve

¿Por qué sucede esto?

Las causas del dolor neuropático son múltiples. Algunas de las más comunes incluyen:

  • Lesión nerviosa:

Por traumatismos, cirugías o accidentes que dañan directamente a los nervios.

  • Neuropatía periférica:

Un tipo específico de daño en los nervios fuera del cerebro y la médula espinal, a menudo asociada a diabetes.

  • Inflamación nerviosa:

Como ocurre en enfermedades autoinmunes o infecciosas.

  • Daño axonal:

Pérdida de continuidad o degeneración de los axones, que son las prolongaciones de las neuronas que transmiten los impulsos eléctricos.

  • Tratamiento neurológico mal tolerado:

Como efectos secundarios de quimioterapias o ciertos medicamentos. 

En todos estos casos, los nervios dañados comienzan a comportarse de manera anormal, enviando estímulos aberrantes al sistema nervioso central, que interpreta estas señales como dolor, aunque no haya una causa física visible.

¿Cómo se diagnostica el dolor neuropático?

En la clínica del dolor, el diagnóstico comienza con una buena entrevista médica. El profesional de salud preguntará sobre las características del dolor, cuándo comenzó, qué lo empeora o alivia, y cómo afecta la vida cotidiana. Es importante describir las sensaciones con detalle: si son como corriente eléctrica, si hay ardor, pinchazos, etc.

A continuación, puede hacerse una evaluación neurológica, que incluye exámenes físicos para verificar reflejos, fuerza, sensibilidad y coordinación. En algunos casos, se realizan estudios complementarios como:

  • Electromiografía (EMG) y velocidades de conducción nerviosa:

Para estudiar la función de los nervios y músculos.

  • Resonancia magnética:

Para detectar posibles lesiones en la médula espinal o raíces nerviosas.

  • Análisis de sangre:

Para identificar enfermedades que afecten a los nervios, como la diabetes o deficiencias vitamínicas.

¿Cómo se trata el dolor neuropático?

El tratamiento neurológico del dolor neuropático es complejo, porque no responde bien a los analgésicos comunes. En la clínica del dolor, el abordaje suele ser multidisciplinario, con la participación de neurólogos, algólogos (especialistas en dolor), psicólogos y fisioterapeutas.

Algunas estrategias de tratamiento incluyen:

1. Medicamentos especializados

  • Antidepresivos tricíclicos e inhibidores de recaptura de serotonina y noradrenalina (como duloxetina o amitriptilina).
  • Antiepilépticos como gabapentina o pregabalina, que estabilizan la actividad eléctrica en los nervios.
  • En casos más severos, se pueden usar opioides de forma controlada.

2. Terapias físicas y rehabilitación

  • Ejercicios dirigidos para mejorar la fuerza, la sensibilidad y el equilibrio.
  • Técnicas de reeducación sensorial para disminuir la hiperexcitabilidad nerviosa.
  • Fisioterapia para aliviar la tensión muscular y mejorar el movimiento.

3. Intervenciones en la clínica del dolor

  • Bloqueos nerviosos: aplicación de anestésicos o antiinflamatorios cerca de los nervios afectados.
  • Estimulación eléctrica transcutánea (TENS): técnica que utiliza impulsos eléctricos suaves para reducir la percepción del dolor.
  • En algunos casos extremos, se consideran procedimientos más invasivos, como la estimulación medular.

4. Apoyo psicológico

Vivir con dolor crónico puede generar ansiedad, depresión o aislamiento social. Por eso, es esencial contar con apoyo emocional y estrategias para afrontar el dolor desde un enfoque integral.