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Dolor en enfermedades neurológicas degenerativas

Giovana Femat Roldán 26 de septiembre de 2024 Padecimientos

Dolor en enfermedades neurológicas degenerativas

El tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas suele enfocarse en los trastornos motores y cognitivos que suelen ser bastante evidentes, sin embargo el dolor suele ser uno de los síntomas más frecuentes en estas enfermedades. El impacto que tiene el dolor crónico puede pasar desapercibido si no se busca de forma intencionada, por lo tanto es importante que los cuidadores y los trabajadores de la salud apliquen estrategias para evaluar y manejar este síntoma en estos pacientes. 

Generalidades del dolor 

Se define como una experiencia sensorial y emocional no placentera que aparece ante la amenaza de daño o lesión de un tejido. Existen muchos tipos de dolor, siendo los más descritos en las enfermedades neurodegenerativas los siguientes: 

  • Neuropático:

Ocurre por daño en las fibras nerviosas periféricas y se desencadena incluso en ausencia de un potencial daño. Puede ser referido por las personas como sensación de toques eléctricos, quemazón o entumecimiento en un área que se relaciona a la localización del nervio. Además se puede presentar una sensibilidad alterada en donde puede percibirse como doloroso cualquier estímulo por muy suave que sea (como el roce de las sábanas en la noche) o debilidad muscular cuando el daño nervioso ocurre en las fibras motoras. 

  • De origen central:

Está ocasionado por un daño en el sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, tronco encefálico o médula espinal) que provoca una alteración en las vías de modulación del dolor. 

  • Nociceptivo:

Se ocasiona cuando existe un daño directo o inflamación en un tejido que en los pacientes con un trastorno neurodegenerativo suele asociarse a las lesiones que ocurren por la movilización limitada. 

Dolor y trastornos neurodegenerativos 

Las personas con una enfermedad neurodegenerativa se enfrentan a un deterioro funcional progresivo. La limitación en la movilidad ocasiona rigidez articular, pérdida de la masa ósea y muscular y aumenta el riesgo de úlceras por presión y contracturas musculares. Por otro lado, la pérdida de las funciones cognitivas pueden ocasionar barreras de comunicación que no permiten expresar al paciente sus síntomas.

Demencias y enfermedad de Alzheimer

Las personas con demencias presentan una pérdida de la memoria y de otras funciones ejecutivas. De las demencias, la enfermedad de Alzheimer es de las más comunes. Se estima que aproximadamente la mitad de los pacientes con demencia presentan dolor, sin embargo la mayoría no suele reportarlo. Este síntoma en los pacientes con demencias suele estar ocasionado por infecciones urinarias, trastornos musculoesqueléticos propios de la edad, úlceras por presión por inmovilidad o enfermedades de la piel asociados a los cuidados de higiene.  

Enfermedad de Parkinson 

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por el temblor en reposo, la rigidez y la bradicinesia (lentitud al realizar movimientos). El dolor en estos pacientes se encuentra establecido como un síntoma no motor y puede estar presente en hasta el 80% de los pacientes. 

El origen más frecuente de este síntoma es el musculoesquelético debido a las posturas anormales de las partes del cuerpo que presentan distonía (contracturas), rigidez o inmovilidad. La radiculopatía es la segunda causa más frecuente de dolor y ocurre por una compresión e inflamación nerviosa en la columna. 

Esclerosis lateral amiotrófica 

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) se caracteriza por una degeneración de las neuronas motoras que ocasiona pérdida de la función motora progresiva. El dolor llega a afectar hasta el 70% de los pacientes con ELA. El neuropático es el más descrito, sin embargo también es frecuente el de origen central cuando las regiones cerebrales involucradas en la percepción del dolor.

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) afecta a las vainas de mielina que recubren el sistema nervioso central que ocasiona trastornos en el movimiento. El dolor se presenta hasta en el 75%de los pacientes a lo largo de su enfermedad y puede ser la manifestación inicial en el 10% de los casos. 

Este síntomas en la EM es complejo y puede ser central por la neurodegeneración en sistema nervioso central o neuropático por lesiones en los nervios periféricos. La neuralgia del trigémino y la neuritis óptica son ejemplos de síndromes dolorosos que pueden acompañar a la EM. 

¿Qué síntomas asociados al dolor se presentan en las enfermedades neurodegenrativas?

Aunque este no siempre es el síntoma principal, su presencia es frecuente en muchas de estas condiciones, variando en intensidad y localización dependiendo del tipo de enfermedad neurodegenerativa. A continuación, se describen algunos de los síntomas de dolor más comunes asociados con estas patologías:

1. Neuropático:

Originado por daños en el sistema nervioso central o periférico, es frecuente en muchas enfermedades neurodegenerativas. Se caracteriza por sensaciones como ardor, hormigueo, calambres o descargas eléctricas. Algunas de las patologías en las que este tipo de dolor es común incluyen:

2. Rigidez y espasticidad:

En algunas enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y la esclerosis múltiple, la rigidez muscular y la espasticidad pueden generar dolor. Estos síntomas ocurren debido a la disfunción en las vías motoras que controlan los movimientos y el tono muscular. Los músculos se vuelven rígidos o excesivamente tensos, lo que produce molestias o dolor muscular.

3. Musculoesquelético:

Este tipo está relacionado con la degeneración de la capacidad motora y la postura, lo que puede generar sobrecarga en determinadas articulaciones o músculos. Ejemplos incluyen:

  • Enfermedad de Parkinson:

La rigidez y los problemas posturales contribuyen al desarrollo de dolor en las articulaciones, especialmente en la espalda, los hombros y las piernas.

  • Esclerosis múltiple:

Además de los síntomas neuropáticos, muchos pacientes con EM desarrollan dolor musculoesquelético debido a la debilidad muscular, desbalance postural y espasticidad.

  • ELA:

En los estadios avanzados de la ELA, la inmovilidad y el daño muscular pueden generar contracturas dolorosas.

4. Visceral:

En enfermedades neurodegenerativas que afectan el sistema nervioso autónomo, como en ciertos casos avanzados de Parkinson o distrofias musculares, puede aparecer dolor visceral. Este tipo de dolor se manifiesta en órganos internos y puede sentirse como malestar abdominal o dolor en otras áreas del torso.

5. Contracturas y deformidades:

En enfermedades como la ELA y la atrofia muscular espinal, la pérdida de fuerza muscular puede derivar en contracturas articulares dolorosas. Las deformidades articulares, derivadas de la atrofia muscular y la espasticidad, también contribuyen al dolor crónico en estas patologías.

6. Dolor radicular:

Enfermedades que involucran la compresión de raíces nerviosas, como en algunos casos de esclerosis múltiple o de ELA, pueden provocar dolor radicular. Este dolor es generalmente intenso y localizado a lo largo del trayecto de los nervios afectados, como ocurre en la ciática.

Impacto emocional

El dolor crónico en las enfermedades neurodegenerativas no solo afecta el bienestar físico, sino también el estado emocional del paciente. Las personas pueden desarrollar ansiedad, depresión y estrés debido al dolor persistente, lo que amplifica la percepción del mismo y complica su manejo. Esto crea un círculo vicioso en el que el dolor y el sufrimiento emocional se refuerzan mutuamente.

Manejo del dolor en enfermedades neurodegenerativas

El manejo de este síntoma en estos pacientes requiere un enfoque multidisciplinario, que puede incluir tratamiento farmacológico, terapia física, estimulación eléctrica o magnética, y técnicas de manejo específicas como la fisioterapia o la intervención psicológica para abordar el impacto emocional. La personalización de los tratamientos es clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En resumen, el dolor en las enfermedades neurodegenerativas es un desafío complejo, afectando tanto el cuerpo como la mente, y requiere un enfoque integral para su abordaje y tratamiento.

Conclusiones

El dolor en las personas con enfermedades neurodegenerativas es un síntoma que puede tener diferentes orígenes y suele pasar desapercibido. Valorarlo regularmente el (reconociendo gestos faciales o haciendo preguntas) permite identificarlo de forma temprana, encontrar su origen y brindar un mejor tratamiento. El control del dolor en estos pacientes es fundamental en el tratamiento en las enfermedades neurodegenerativas, puesto que facilita el bienestar de la persona.