Confusión entre neuralgia intercostal y un infarto
Giovana Femat Roldán 12 de abril de 2025 Padecimientos

En el día a día de una clínica del dolor, es común atender a personas que llegan angustiadas por un síntoma muy específico: un dolor punzante en el pecho que parece surgir de la nada. Muchos de estos pacientes temen lo peor: un infarto. Sin embargo, en varios casos, el origen del dolor no está en el corazón, sino en los nervios. Se trata de la neuralgia intercostal, una condición neurológica que puede ser desconcertante por sus características y que, a pesar de su intensidad, puede tratarse de forma efectiva.
¿Qué es la neuralgia intercostal?
La neuralgia intercostal es un tipo de dolor neuropático que se produce por la irritación, inflamación o compresión de uno o más de los nervios intercostales, los cuales se ubican entre las costillas. Estos nervios recorren desde la parte posterior de la columna torácica hasta la parte anterior del tórax, pasando por la caja torácica. Su función es sensitiva y motora: ayudan a percibir estímulos en la piel del tórax y permiten los movimientos respiratorios a través de los músculos intercostales.
Cuando uno de estos nervios se ve afectado, el resultado es un dolor característico: agudo, punzante, que se irradia en forma de cinturón desde la columna hacia el pecho o el abdomen. Puede empeorar con el movimiento, la tos, la risa o incluso la respiración profunda. En algunos casos, puede presentarse junto con hormigueo, ardor o entumecimiento en la zona.
¿Por qué puede confundirse con un infarto?
La confusión entre neuralgia intercostal y un infarto se debe a la localización y calidad del dolor. El dolor torácico, especialmente del lado izquierdo del cuerpo, despierta alarmas inmediatas tanto en los pacientes como en los médicos, por su asociación con problemas cardíacos.
En el caso de la neuralgia intercostal, el dolor suele ser más localizado, superficial y cambia con el movimiento, lo que lo diferencia del dolor cardíaco típico, que es más difuso, profundo y opresivo. Sin embargo, es fundamental realizar una evaluación médica completa para descartar cualquier problema cardíaco, especialmente en personas con factores de riesgo.
Causas de la neuralgia intercostal
Esta afección puede tener múltiples causas. Algunas de las más comunes son:
- Herpes zóster:
Incluso antes de que aparezcan las lesiones en la piel, puede causar una neuralgia intensa en la zona intercostal.
- Lesiones traumáticas:
Golpes o fracturas costales pueden dañar los nervios intercostales.
- Cirugías torácicas:
Procedimientos como toracotomías o incluso la colocación de drenajes pueden irritar estos nervios.
- Hernias discales torácicas:
Aunque menos comunes que las cervicales o lumbares, también pueden producir compresión de las raíces nerviosas intercostales.
- Compresión por masas o tumores:
En algunos casos, una masa en la cavidad torácica puede generar presión sobre estos nervios.
- Postura prolongada o movimientos repetitivos:
Pueden provocar contracturas musculares que irriten los nervios cercanos.

Diagnóstico desde la clínica del dolor
Desde el enfoque de un neurólogo especializado en dolor, el diagnóstico de la neuralgia intercostal es clínico, pero debe ir acompañado de una evaluación exhaustiva. Se comienza por una historia clínica detallada, análisis de los antecedentes y una exploración neurológica minuciosa.
En algunos casos se solicitan estudios como:
- Resonancia magnética torácica o de columna para descartar compresiones o lesiones estructurales.
- Electromiografía (EMG) para valorar el funcionamiento de los nervios y músculos afectados.
- Estudios de conducción nerviosa, si se sospecha daño en múltiples nervios.
Es clave descartar otras causas de dolor torácico como enfermedades cardíacas, pulmonares, gastrointestinales o musculoesqueléticas.
Tratamiento: aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida
El tratamiento de la neuralgia intercostal se enfoca en controlar el dolor y tratar la causa subyacente. En una clínica especializada en dolor, el abordaje puede incluir:
Medicamentos:
- Antineurálgicos como la gabapentina o la pregabalina.
- Antiinflamatorios no esteroides (AINEs) si hay una causa inflamatoria.
- Relajantes musculares cuando hay contracturas asociadas.
- Antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina, útiles en el tratamiento del dolor neuropático.
Terapias intervencionistas:
- Bloqueos nerviosos intercostales con anestésicos locales y esteroides, que ofrecen un alivio más rápido y localizado.
- Radiofrecuencia en casos crónicos donde los bloqueos convencionales no son suficientes.
Rehabilitación:
- Fisioterapia especializada para mejorar la postura, fortalecer los músculos y reducir la compresión nerviosa.
- Terapias complementarias como estimulación eléctrica transcutánea (TENS) o acupuntura pueden ser de ayuda en algunos pacientes.
Cuando el dolor impacta la rutina diaria
Muchas personas viven durante meses o incluso años con dolor intercostal sin recibir un diagnóstico adecuado. Esto afecta la calidad del sueño, la movilidad y el bienestar emocional. En una clínica del dolor, se reconoce que el dolor neuropático crónico, como la neuralgia intercostal, debe atenderse con un enfoque integral y humano. No se trata solo de quitar el dolor, sino de acompañar al paciente en su proceso de recuperación.
