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¿Por qué siento parestesia aunque mis estudios son normales?

Giovana Femat Roldán 25 de junio de 2025 Sin categoría

¿Por qué siento parestesia aunque mis estudios son normales?

La parestesia es una alteración de la sensibilidad que se percibe como hormigueo, adormecimiento, pinchazos, calor, frío o incluso corrientes eléctricas en la piel. Puede afectar una zona específica (como una mano, un pie o parte del rostro) o varias partes del cuerpo al mismo tiempo. En ocasiones, aparece de forma transitoria, como cuando se “duerme” un brazo por presión prolongada, pero otras veces puede ser persistente y sin causa evidente.

¿Qué estudios se hacen para encontrar la causa?

Cuando una persona presenta parestesias, el primer paso es realizar una evaluación clínica detallada, seguida de estudios complementarios como:

  • Electromiografía (EMG):

Analiza la conducción eléctrica de los nervios y la actividad de los músculos

  • Resonancia magnética:

Permite estudiar estructuras del sistema nervioso central, como la médula espinal o el cerebro

  • Estudios de laboratorio:

Para descartar deficiencias vitamínicas (como la B12), enfermedades autoinmunes o metabólicas (como la diabetes)

  • Pruebas de velocidad de conducción nerviosa:

Detectan lesiones en nervios periféricos 

Sin embargo, muchas personas se enfrentan a una situación en la que todos los estudios salen dentro de rangos normales, a pesar de seguir sintiendo las molestias.

¿Por qué tengo parestesia si los estudios están normales?

Este es un escenario frecuente en la práctica clínica. Existen diversas razones por las cuales alguien puede sentir síntomas neurológicos sin que se detecte un daño estructural evidente:

1. Causas funcionales

El sistema nervioso puede alterarse en su funcionamiento sin que exista una lesión visible. A esto se le llama disfunción funcional. El cerebro y los nervios siguen estando anatómicamente normales, pero presentan una hiperrespuesta o alteración en la forma en que procesan la información sensorial. En estos casos, los estudios estructurales como la resonancia no muestran anomalías, pero el paciente sí siente síntomas reales. 

2. Ansiedad, estrés y síndrome de hiperventilación

Las emociones y el estado mental afectan profundamente al sistema nervioso. El estrés crónico, la ansiedad y el síndrome de hiperventilación pueden provocar parestesias, especialmente en rostro, manos y pies. Esto ocurre porque la hiperventilación altera el equilibrio de gases en sangre, afectando la excitabilidad de los nervios. Aunque estos síntomas son muy reales, no se detectan en los estudios convencionales.

3. Fibromialgia y sensibilización central

La fibromialgia es un trastorno del procesamiento del dolor en el sistema nervioso central. Las personas con esta condición pueden presentar parestesias, dolor generalizado, fatiga, insomnio y niebla mental. En estos casos, hay una hipersensibilidad nerviosa que se origina en el cerebro y la médula espinal, no en los nervios periféricos. Por eso, los estudios salen normales. 

4. Neuroplasticidad mal adaptativa

El sistema nervioso tiene la capacidad de adaptarse y cambiar. Sin embargo, en algunos casos, esta neuroplasticidad puede volverse negativa. Por ejemplo, tras una lesión antigua o una enfermedad previa, el sistema nervioso puede “aprender” a seguir enviando señales anómalas de sensibilidad incluso después de que la causa se ha resuelto. 

5. Neuropatías pequeñas fibras

Algunas neuropatías afectan fibras nerviosas muy delgadas (llamadas “pequeñas fibras”) que no son detectadas por los estudios convencionales como la electromiografía. Estas neuropatías pueden deberse a enfermedades autoinmunes, deficiencias nutricionales, infecciones o causas desconocidas. 

La importancia del diagnóstico diferencial

Es importante realizar un diagnóstico diferencial detallado para descartar condiciones como:

  • Neuropatías periféricas leves o incipientes
  • Esclerosis múltiple u otras enfermedades desmielinizantes
  • Compresiones nerviosas (como el síndrome del túnel carpiano o radiculopatías)
  • Neuralgias (como la del trigémino o postherpética)
  • Trastornos funcionales del sistema nervioso central

Aunque algunos casos terminan siendo funcionales o idiopáticos (sin causa clara), esto no significa que el síntoma no sea real. De hecho, entender la causa permite orientar mejor el tratamiento. 

Tratamiento y manejo

El tratamiento depende de la causa identificada, pero en los casos en que los estudios son normales y se trata de disfunciones funcionales o sensitivas, el manejo puede incluir:

  • Medicamentos moduladores del sistema nervioso:

Como gabapentina, pregabalina o antidepresivos tricíclicos (aunque no haya depresión, modulan la percepción del dolor y parestesias)

  • Terapia psicológica o psiquiátrica:

Especialmente en casos asociados a ansiedad, estrés crónico o trastornos funcionales

  • Técnicas de respiración y relajación:

Para pacientes con hiperventilación o crisis de ansiedad

  • Rehabilitación neurológica o fisioterapia sensitiva:

Para reaprender respuestas normales a estímulos táctiles

  • Estimulación eléctrica transcutánea (TENS):

Útil en algunos casos de dolor neuropático o parestesias persistentes

  • Educación sobre neuroplasticidad:

Conocer cómo el cerebro puede cambiar su respuesta sensitiva con estímulos adecuados ayuda a empoderar al paciente