Parestesia y disestesia: Sensaciones extrañas en la piel
Giovana Femat Roldán 7 de enero de 2025 Padecimientos

En la clínica del dolor, muchas personas acuden buscando alivio para sensaciones que no siempre son fáciles de describir. Entre las más comunes se encuentran la parestesia y la disestesia, dos fenómenos que afectan la sensibilidad de la piel y que pueden generar desconcierto y preocupación en quienes los experimentan.
¿Qué son la parestesia y la disestesia?
La parestesia es una sensación anormal de la piel que puede describirse como hormigueo, adormecimiento o cosquilleo. Estas sensaciones suelen aparecer sin razón aparente y no están relacionadas con un estímulo externo.
Por otro lado, la disestesia también implica una alteración de la sensibilidad, pero se caracteriza por sensaciones dolorosas o desagradables ante estímulos que normalmente no causarían dolor, como el roce de la ropa o un contacto suave.
Aunque estas condiciones pueden parecer similares, es importante diferenciarlas porque tienen causas, mecanismos y tratamientos que pueden variar. Tanto la parestesia como la disestesia son síntomas de un problema subyacente, generalmente relacionado con los nervios.
Causas comunes de parestesia y disestesia
La causa de estas sensaciones extrañas suele estar relacionada con alteraciones en el sistema nervioso. Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Compresión nerviosa:
Cuando un nervio se comprime o irrita, puede provocar parestesia o disestesia. Ejemplos comunes son el síndrome del túnel carpiano o la ciática.
- Neuropatía periférica:
Es una condición que afecta los nervios periféricos, muchas veces asociada con diabetes, consumo excesivo de alcohol o deficiencias nutricionales.
- Lesiones nerviosas:
Traumas o cirugías que dañan los nervios pueden llevar a estas sensaciones.
- Trastornos neurológicos:
Enfermedades como la esclerosis múltiple o el accidente cerebrovascular pueden causar parestesia y disestesia debido al daño en el sistema nervioso central.
- Factores psicológicos:
El estrés, la ansiedad y ciertos trastornos psicológicos también pueden contribuir a sensaciones anormales en la piel.
¿Cómo se diagnostican estas condiciones?
El diagnóstico de la parestesia y la disestesia comienza con una historia clínica detallada y un examen físico. Es fundamental que los pacientes describan sus síntomas con claridad, incluyendo:
- Cuándo comenzaron las sensaciones
- Si ocurren en un lugar específico del cuerpo o si se extienden
- Factores que las empeoran o alivian
Además, el médico puede solicitar pruebas adicionales, como:
- Estudios de conducción nerviosa: Para evaluar la función de los nervios periféricos.
- Resonancia magnética: Para descartar lesiones o enfermedades en el sistema nervioso central.
- Análisis de sangre: Para identificar causas metabólicas, como la diabetes o deficiencias vitamínicas.

Manejo y tratamiento en la clínica del dolor
El tratamiento de la parestesia y la disestesia depende de la causa subyacente. En una clínica del dolor, el enfoque es integral y multidisciplinario, lo que permite abordar tanto el síntoma como su origen. Entre las opciones de tratamiento más comunes se encuentran:
Medicamentos:
- Anticonvulsivantes y antidepresivos:
Estos medicamentos son eficaces para tratar el dolor neuropático asociado con la disestesia.
- Analgésicos tópicos:
Cremas o parches con capsaicina o lidocaína pueden aliviar las molestias localizadas.
- Vitaminas:
En casos de deficiencias nutricionales, como la falta de vitamina B12.
Terapias Físicas:
- La fisioterapia puede mejorar la función nerviosa y aliviar la compresión en ciertos casos.
- El uso de dispositivos como plantillas ortopédicas o muñequeras puede ser útil en condiciones como el síndrome del túnel carpiano.
Intervenciones Médicas Avanzadas:
- Bloqueos nerviosos o inyecciones de esteroides pueden ser necesarios para aliviar el dolor severo.
- Terapias de neuromodulación, como la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS), pueden ser recomendadas.
Apoyo Psicológico:
- Terapias cognitivo-conductuales pueden ayudar a manejar el estrés y mejorar la calidad de vida.
Consejos para el manejo diario
Además de los tratamientos médicos, hay estrategias que los pacientes pueden incorporar a su vida diaria para aliviar las molestias y prevenir el empeoramiento de los síntomas:
- Mantener una buena postura:
Evitar posiciones que puedan comprimir los nervios.
- Evitar sustancias nocivas:
Reducir o eliminar el consumo de alcohol y tabaco.
- Adoptar una dieta saludable:
Una alimentación rica en vitaminas y minerales puede mejorar la salud nerviosa.
- Realizar ejercicio regular:
Actividades suaves como yoga o caminar pueden mejorar la circulación y aliviar las molestias.
Cuándo buscar ayuda
Es importante acudir a la clínica del dolor si:
- Las sensaciones persisten durante varios días o semanas
- Los síntomas empeoran progresivamente
- Se acompañan de debilidad muscular, pérdida de equilibrio o dificultades para caminar
La detección temprana y el tratamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida de los pacientes.
Principales diferencias entre ambas
Sensación principal
- Parestesias:
Se sienten como hormigueo, adormecimiento o cosquilleo, generalmente no generan incomodidad grave.
- Disestesias:
Se perciben como ardor, pinchazos o una sensación molesta, que puede ser dolorosa.
Presencia de dolor
- Parestesias:
No suelen ser dolorosas; son más bien una sensación extraña o anormal
- Disestesias:
A menudo son incómodas o dolorosas, incluso ante estímulos leves o inexistentes.
Causa del síntoma
- Parestesias:
Frecuentemente asociadas a compresión nerviosa, alteraciones pasajeras o neuropatías leves.
- Disestesias:
Relacionadas con daños más graves en el sistema nervioso, como neuropatías avanzadas o lesiones.
Estimulación externa
- Parestesias:
Aparecen espontáneamente, sin necesidad de estímulos externos.
- Disestesias:
Pueden ocurrir espontáneamente o ser desencadenadas por estímulos normalmente no molestos.
Impacto en la calidad de vida
- Parestesias:
Generalmente no interfieren con las actividades diarias y suelen resolverse al eliminar la causa.
- Disestesias:
Pueden ser debilitantes o muy incómodas, afectando actividades cotidianas como vestirse o caminar.
