Clínica del dolor: ¿Quién creó la escala Crichton?
Giovana Femat Roldán 12 de agosto de 2024 Servicios

La experiencia del dolor es altamente subjetiva y compleja y varía significativamente entre individuos. Para los profesionales de la salud que evalúan este síntoma, es importante contar con herramientas precisas y confiables para dimensionarlo y tratarlo.
Actualmente existen diferentes escalas de dolor que se centran principalmente en la intensidad del mismo. Por ejemplo:
- Escala numérica: que asigna un número 0 (sin dolor) al 10 (máximo dolor) para describir la intensidad. Es sencilla y de las más utilizadas.
- Escala Visual Análoga (EVA): que es una regla que en un extremo representa “sin dolor” y en el otro “dolor máximo”. El paciente marca el punto donde corresponde a la intensidad.
- Escala verbal: donde se utilizan descriptores como “ninguno”, “leve”, “moderado” o “severo”.
Otros métodos de valoración del dolor incluyen aspectos más allá de la intensidad, como la calidad (tipo) del dolor, el impacto sobre la vida diaria y otros síntomas asociados. Además, dentro del análisis del dolor se explora si se trata de un proceso agudo o crónico. Conceptualizar en dolor agudo o dolor crónico ayuda a definir sus características y por lo tanto, buscar terapias analgésicas adecuadas.
No obstante, la evaluación del dolor no debe limitarse a la simple cuantificación de su intensidad. Dentro de su abordaje, también se deben considerar otros factores físicos y psicosociales que pueden influir en la percepción y experiencia del dolor. Por ello es importante reunir una historia clínica detallada, para identificar la causa o condiciones preexistentes que lo exacerban. La evaluación clínica también permite determinar el impacto que tiene en la calidad de vida y seleccionar las intervenciones terapéuticas más adecuadas a las necesidades del paciente.
Aunado a los instrumentos con los que se evalúa el dolor de un paciente, también deben incluirse otras herramientas que identifiquen el impacto sobre la funcionalidad. Una de ellas es la escala de Crichton o también conocida como Escala de Comportamiento de Crichton Royal (CRBRS). Se trata de un instrumento que se utiliza en el ámbito de la salud para evaluar el nivel de dependencia y el nivel de cuidado que requiere una persona. Es especialmente útil en situaciones donde se requieren cuidados paliativos o cuando se evalúa a pacientes adultos mayores. Permite valorar la movilidad, capacidad de autocuidado, control de esfínteres, orientación y capacidad de comunicación.
Con la aparición de los cuidados paliativos en la historia de la medicina, se ha encontrado la necesidad de una intervención multidisciplinaria para aliviar el sufrimiento físico, espiritual y emocional, así como optimizar la funcionalidad. Por lo tanto, va más allá de sólo el tratamiento del dolor y es imperativo contar con una clínica del dolor que realice intervenciones médicas de forma integral. Los métodos de valoración en las clínicas del dolor incluyen el tratamiento del dolor e intervenciones multidisciplinarias para sus efectos, incluyendo la funcionalidad.

¿Por qué es importante la funcionalidad en los cuidados paliativos?
Más allá de aliviar el dolor, un síntoma muy frecuente, pueden aparecer otros síndromes y síntomas que requieren también de atención médica. Entre ellos, determinar el nivel de dependencia es crucial para planificar cuidados, evaluar la progresión de la enfermedad y ayuda en la toma de decisiones clínicas. La evaluación de la funcionalidad mediante la escala de Crichton en el contexto de los cuidados paliativos y clínicas del dolor, permite a los profesionales de la salud personalizar los cuidados y adaptarlos a las necesidades de cada paciente. Asimismo permite monitorear el estado de salud a lo largo del tiempo para identificar posibles deterioros y mejoras.
Desde otro punto de vista, conocer la funcionalidad de la persona es fundamental para identificar las intervenciones médicas en el entorno correcto. Por ejemplo, si pueden realizarse en su domicilio, una residencia asistida o un hospital o clínica. Por otra parte, dentro del ámbito de la investigación, las escalas de funcionalidad, como la escala de Crichton, permite a los investigadores evaluar la efectividad de las intervenciones no farmacológicas y otros tratamientos médicos.
Las limitaciones de esta escala son que se centra principalmente en las capacidades funcionales del individuo y no evalúa los aspectos emocionales o sociales. Además, no es específica para alguna enfermedad en particular. No obstante, es una herramienta valiosa para una evaluación integral y permite ampliar el enfoque del tratamiento del dolor.
Como se puede observar los métodos de valoración del dolor permiten identificar la intensidad y también el efecto que puede tener sobre la calidad de vida. Si bien el tratamiento del dolor es fundamental, un enfoque integral dentro de una clínica del dolor permite evaluar otros factores que influyen sobre la percepción y experiencia del dolor.